Tema prejuicios y emociones.
1.Prejuicios
Las componentes del grupo hemos coincidido en
que sentimos rechazo hacia las personas que se sienten superiores a otras, por
ejemplo las personas racistas, las personas machistas y las personas que
utilizan la superioridad para hacerte sentir inferior. Consideramos que son
personas que intentan menospreciar a los demás por no ser iguales que ellos y
piensan que son superiores. Muchas veces estas personas que se creen
superiores, en realidad tienen un complejo de inferioridad, son superficiales y
utilizan esta manera de comportarse y esta actitud como un mecanismo de
defensa. En algunas ocasiones estos momentos en los que te hacen sentir
inferior se dan en situaciones de grupo y, por lo general, no tiene tanta importancia
lo que dice, sino cómo se dice.
Las componentes del grupo coincidimos en que
hacia estas personas tenemos sentimientos de ira, porque no comprendemos que
puedan sentirse superiores a alguien sólo por razones de color o de sexo. También
sentimientos de rabia, de lástima porque nos parece muy triste que estas
personas tengan estos pensamientos y sentimientos. De intolerancia ya que no
compartimos ni toleramos las actitudes irrespetuosas que puedan tener hacia
otras personas. También de incomprensión porque al no pensar como ellos y al
tener claro que todas las personas somos iguales y que no hay que discriminar a
nadie por esas razones, nos cuesta comprender que alguien pueda pensar así. De incertidumbre,
de nerviosismo puesto que no sabemos cómo explicarles que no tienen razón, que
ellos son uno más, igual que el resto, y que no hay que juzgar a nadie por esas
razones. Y por último de agresividad porque nos enfada que haya gente así en el
siglo XXI.
3.¿Qué haríamos con estas personas si vienen a la consulta?
Si una persona de estas características
acudiera a nuestra consulta, nosotras tendríamos que actuar con
profesionalidad.
Lo más importante es olvidarnos de nuestros
prejuicios, ya que tenemos delante a una persona que necesita nuestra ayuda así
que nos tenemos que centrar en facilitarle lo que nos pida, tratándole como a
una persona más.
En el caso de que la persona se ponga violenta
o agresiva hacia nosotras, deberíamos utilizar un tono suave y pausado, e indicarle
que se calme, que nos respete, y que comprenda que le queremos ayudar.
Después podríamos intentar explicarle y
razonarle que puede cambiar su forma de pensar.


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